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jueves, 2 de abril de 2009 | By: Cafeína

Y, por fin, ÉL

Hoy, cuando me he levantado y te he visto, mi mundo ha cambiado de color.

Me he vestido y he bajado las escaleras deprisa para abrir la puerta y sentirte.
Me hubiese gustado, aunque sabía que no podía, abrir los brazos y lanzarme en un caluroso abrazo hacia ti. Después de todo un invierno sin verte (¡ni una sóla vez!); la espera ha sido demasiado larga. Y aunque he tenido que encerrarme todo el día, he podido adivinarte entre las rendijas de mi ventana y el saber que estabas fuera, esperándome, ha hecho mi jornada corta y cantarina.

Sabía que tu presencia era indispensable y que los últimos meses habían sido largos sin ti, pero no me había dado cuenta de cuánto me faltabas, hasta hoy.

Espero que te quedes...al menos unos días más.



martes, 24 de marzo de 2009 | By: Cafeína

¡¡Prueba superada!!

La verdad es que nunca antes había cambiado de casa. Las típicas mudanzas de estudiante; libros arriba y abajo y poco más, pero esta vez fue una verdadera mudanza.
Sólo hace 3 años q estoy en Francia y ¡¡la cantidad de cosas q llegamos a acumular!!! Durante el duro proceso de meterlo todo en cajas, he visto los últimos años desfilar por delante de mí impasibles: mi currículum antiguo, billetes de tren de Barcelona, billetes de bus de cuando llegué, ropa de verano (inútil guardarla en este frío paraje, se han convertido en relíquias), libros de texto de francés...
Una vez leí que una de las razones más frecuentes de depresión eran las mudanzas. Quizá sea por el desfile de éxitos y fracasos; o por la terrible sensación de meter toda tu vida en cajas de cartón; o por la cantidad de cosas que se pierden en un trayecto tan corto; o por la inadaptabilidad del gato a sus nuevos dominios. La cuestión es, que una mudanza chupa mucha energía y el deshacer todo un trabajo que es meter tus pertenencias en cajas, todo un arte.

Al menos encontré mi ordenador, aunque mi blog no fuera lo que fue.

A tod@s ¡¡bienvenid@s!! (a la casa cibernética y a la sumergida en cajas)
viernes, 20 de marzo de 2009 | By: Cafeína

Under Construction

Paaaaaarece que el blog va tomando forma después de la intrusión que sufrió hace ya algunos días. Y es que, aunque no os lo creais, ¡¡re-darle forma a un blog es muy complicado!!, sobre todo si se desconoce el código secreto ese también llamado html.
Ese código debe ser algo que crearon los informáticos para que los necesitáramos en el momento en el que el
reset se encontraba a la orden del día y el "apagar y volver a encender" aún funcionaba. Fue un momento de crisis informática y crearían el html que me ha llevado de cabeza durante casi 3 semanas.
¡¡Ignorante yo, que pensaba que cambiar un
template era cosa hecha!! Ignorante o cazurrilla, he tardado 3 semanas y aún no he conseguido recuperar algunas cosas del antiguo yo.
Seguiré trabajando en ello...

PD: ¿Es posible que no me deje cambiar las "fuentes y colores"?
PD2: ¿Hay algun@ informátic@ por ahííííí?
miércoles, 4 de febrero de 2009 | By: Cafeína

Atrapada en su red.

Hace ya unos meses me inscribí en la (actualmente) red social más grande del mundo. No recuerdo porqué lo hice, creo que fue una amiga la que me invitó a hacerlo aludiendo como excusa un simple "¿¿Cómoooo?? ¿¿Que aún no tienes una cuentaaaa?? ¡¡Ábrela ya!!
Simple, pero efectivo, en 5 minutos (y no sin varios problemas de reconocimiento de identidad que aún persisten) tenía mi cuenta.

Al principio es aburrido, casi hasta difícil. Te encuentras de frente con el famoso muro que prodiga las idas y venidas poco interesantes de un@s poc@s y se te van proponiendo juegos y clubes e inscripciones varias. Entras en la página de la amiga que te recomendó y descubres que tiene 146 amig@s frente a tus...1 (¿de veras conoce a tante gente?). La famosa red carece de interés alguno.
Poco a poco, un día porque no tienes nada que hacer y otro porque en la cena de anoche alguien te dijo que tenía una cuenta, se va llenando tu página de inicio de caras conocidas; y esas caras conocidas tienen entre sus amig@s más caras conocidas, y tu red se va ampliando.

Tus amig@s escriben sus idas y venidas, que se convierten en interesantes y, cuando tu jefe no mira, pones en el buscador el nombre y apellidos de aquellas amigas que hace tanto que no ves y que tantas ganas tienes de reencontrar, ¡y las encuentras! Y habláis.

Tu mañana en el trabajo es más bien floja y tu jefe no está. Ordenador disponible, ¡la red es tuya! Encuentras a tus amig@s de siempre, que te cuentan que han quedado para ir a un concierto, esas amigas que hace tiempo que no ves y con las que ahora "chateas" a menudo; lamentas no poder quedar quedar con ellas para tomar ese café prometido que, esperas, no sólo en eso.
La red ha conseguido, a pesar de la distancia, que mantengas un contacto (aunque sea superficial) con la gente a la que quieres, a la que una vez quisiste o con la que alguna vez compartiste algo. Las distancias ¿se acortan? Los recuerdos afloran.

Hoy, Facebook, la red social más grande del mundo, ha conseguido que me sienta más sola que nunca.

domingo, 18 de enero de 2009 | By: Cafeína

Todo tiene una explicación

...y la explicación es bien sencilla.

Pocos días antes de las vacaciones de Navidad, mi ordenador sufrió un colapso. Lo encendí y una pantalla negra llena de ceros me anunciaba el desastre.
Mientras mi conexión con el mundo se recuperaba en un centro especializado, yo trabajaba sin cesar (ya sabéis, por eso de que cuando el resto del mundo tiene vacaciones, es cuando yo más trabajo) y llenaba el estómago para olvidar el sufrimiento de mi compañero portátil.
A pesar de que los especialistas eran negativos al respecto, llegando a anunciarme un inminen
te retiro a la basura (¡ni más ni menos!) un día mi portátil se despertó. Yo estaba tan contenta que seguí comiendo para celebrar.
Luego llegó fin de año y, poco después, mi retiro espiritual a la tierra de la piel de toro para concienciarme de que un año había pasado y, para mí, un cumpleaños (EL cumpleaños) se acercaba; cumpleaños que pasé en cama con un estómago que se resentía quiza por haber comido demasiado, quizá por las emociones vividas, quizá por demasiado trabajo (leerá mi jefe esto?). Aún así, soy un año más vieja y lo llevo de cine.

Ordenador y estómago recuperados, en las próximas semanas cambio de casa y no tengo ni idea de cómo se cambia la conexión, pero sí sé que ¡¡no puedo vivir sin ella!!

Seguiremos informando.
domingo, 19 de octubre de 2008 | By: Cafeína

Du rayon du soleil...

Se apagó.
Al final la enfermedad se lo llevó de la misma forma que llegó: sigilosa y rápidamente.
Han sido días duros que pasaron lentamente pero que nos ayudaron a darnos cuenta de muchas cosas.

Lo importante que es permanecer unidos en los malos momentos.
L@s buen@s amig@s que tenemos.
Que los tuyos cogean un avión sin pensarlo cuando lo necesitas.
Que los malos momentos también pueden unir a las personas.
La importancia del recuerdo de una última sonrisa.


Personalmente, a parte de la grata sorpresa de l@s amig@s de allí que se preocuparon por lo que pasaba aquí y de las personas que, sin conocerme, me ayudaron con sus ánimos (eso va por vosotr@s, ¡gracias!) me sorprendieron los niños. La visión de dos niñas de 9 y 7 años y un niño de 5 de todo lo que estaba ocurriendo.
La niña de 9, consciente en todo momento de la situación, no dejó de llorar y nunca soltó a su abuela. Aún no ha podido "dejarla sola".
La niña de 7 no fue (creo) verdaderamente consciente de la enfermedad y, aunque en algunos momentos la pena que le rodeaba se le contagió, podía pasar de la risa al llanto.
El niño de 4 se preguntaba a cada momento por qué los otros lloraban y él no podía hacerlo. En algún momento me cogió de la mano y con su cara inocente (imposible que no te arranque una tímida sonrisa) me aseguró: "yo también estoy triste eh!"

Ahora que vivo un auténtico "baby-boom" tanto francés como español (y conocido es mi poco desarrollado instinto maternal) os diré que me dí cuenta de lo importante que es tener niños cerca en situaciones duras como esta. Porque no hay ninguna pena que ellos, aunque sea con un comentario poco apropiado, no puedan aplacar.

Después de la tempestad viene la calma. En mi calma siempre tendrás un trocito.

... au chef.